Su Voz.

Su voz es líquida,

  halagadora y cálida.

Las vibraciones viajan

  a través de mi cuerpo.

Mi corazón salta,

  es agitado su ritmo.

Mi cuerpo se empapa en

  sensualidad.

Mi mente imagina

Sus dedos en mi carne,

volando entre las nubes

  de un placer exótico.

Las crestas de su cuerpo,

llevan mi mente

a lugares desconocidos

que nos esperan para disfrutar.

Clarity.

In a brief moment of clarity, I saw you. Unadulterated and without pretence, I saw you.

Your polished veneer and humble facade cracked and translucent, I saw you.
As transparent as frozen water. I saw you.

With stained eyes and soft lips, I tasted you. Bitter-sweet, saccharine like, I tasted you.

Over ripe lemons and unripened clementines, I tasted you.

With stained eyes, soft lips and uncovered ears, I heard you.
Quiet and sad, like an unappreciated ballad, I heard you.

With stained eyes, soft lips, uncovered ears, a sharp nose, I breathed you.
Wet grass, cold water, and cheap soap, I breathed you in.

Like old wine, and ripe peaches, I breathed you into me, one drop at a time.

With stained eyes, soft lips, uncovered ears, a sharp nose, and cold hands I felt you.

Blinded, tasteless, deaf and mute, I felt for you.

With reckless abandon, I fell into you.

With stained eyes, soft lips, uncovered ears, a sharp nose, cold hands and life, I woke.
I woke… From that moment of clarity.

Hungry.

Tasting softly,

I walk my lips,

nibbling upwards,

toward his knee.

A lingering moment,

a teasing breath,

a delicate kiss,

A sigh as he

begins responding my tease…

Oh, so hot,

His legs a-tremble,

as I eat

my sweet way higher,

climbing up

to claim reward,

My love, so sweet. So hot. So deep.

My mouth,

so hungry,

so enticed,

I cannot wait

to fill my needs.

Thinking now’s

the perfect time

for making love.

…See where it leads.

Exhilarating.

The moment had finally arrived: yes, the eve of our culmination.

No more dreams, unfulfilled fantasies, or sleepless nights yearning.

My god no longer did you have to wonder silently

How it tasted ?

Or

How it felt?

Right here, before you in all its glory risen, ready to help to the furthest depths of your desire.

I begin to salivate and my nipples harden.

You try to control your breathing, trying not to seem too eager, but you can’t wait any longer.

I’m placing you between my breasts, holding my breasts together… Tighten you.

Eyes closed locked on it as you slide in and out. On every forward thrust you moan softly. And I moan too…

Your head tilts back, eyes close close.

Waves pulse through your body and

you groan deeper.

Gasping, your tongue is folded back as you press it against your teeth.

Moving my breasts up and down, heart pounding, and you lower your head.

My tongue flicks the tip each time it comes into reach.

Dropping your head lower as he thrusts it further.

Licking ….

Sucking….

On every thrust

With a loud moan you suck the tip hard, as it thrusts in and stays there for a moment.

Groaning louder

Thinking

It tastes So Good…

It feels So Good…

But… DAMN…

I wanted more…


Sliding my tongue slowly up and down the length of your cock. Pausing at the tip. Slowly swirling around that sour velvet head. Moaning, savoring every inch of it.

Deep in my mouth, I suck it

Hard… Slow… Steady.

Hearing the groans, juices flow as my lips slide back and forth.

Rubbing your wetness, as you pickup the pace.

My lips move faster. The moans grow louder….

My mouth sucks harder

You say “Oh sh…”

You take it deeper

your body quivering, as you continue sliding your dick deeper and faster.

My lips tighten, I feel you swell in my mouth, you know it won’t be long now

Your head bobbing, groaning, your juices running

getting closer the moment that you have been anticipating

its still swelling …

Now, erupting

you are climaxing

while I’m

swallowing

falling back

hearing your heavy breathing…

Gasping…

Damn, that was… Exhilarating…

Spring.

Who allowed you walk

In the garden of my heart?

The flower you hold too tightly

In your hand, is mine.

Did you steal it, as I lay drugged

By the perfume of your breath?

Let it fall gently

Or I may hold you

Too tightly in my arms.

Let it fall gently

To the ground.

I have already laid many

Such petals at your feet.

And now I need you here,

For you have no fear

And can open

My colour-blind eyes

With just one sensual kiss.

Cenizas del Deseo.

Deseo. Puro, simple, inalterable. Hay cosas que no se pueden fingir. Probablemente este sentimiento sea una de ellas…

Y ahora, mientras me lees, mientras a distancia me hueles, me desnudas, me sientes, me besas, me tocas… Ahora no finjo. Soy tuya, tú me tienes alterada, tú me tienes ardiente entre las manos viriles.Ahora, que sé quién eres. Ahora sé para quién me excito. Mientras me imaginas como yo quiero que me sueñes…

Ahora te deseo.

Si esas yemas de los dedos que me marcan la piel con su ardiente textura dejaran de perfilar mi figura atrapada entre tu cuerpo y la pared, te seguiría deseando.

Si los párpados de esos ojos cayeran más despacio al recorrer mis facciones contraídas por ese sentimiento traidor que me ha atenazado las entrañas, te seguiría deseando.

Si ése aliento que me roza el cuello buscando trazas de perfume dejara de respirar sobre mi piel, calentando los caminos que humedeces, te seguiría deseando.

Hay cosas que no se pueden fingir, y ahora me estás probando… Y sé que el sabor que te llevas a la boca es de sexo… No puedo fingir mi sabor… Y tampoco quiero.

No me avergüenzo de desearte…
Si ahora me humedezco bajo el hechizo de tu persona, ese detalle te lo regalo. Si ahora mi cuerpo tiembla al pensarte, al imaginarte, al hacerte patente a mi lado, a eso es a lo que me dedico, eso es lo que hago, y de lo que me enorgullezco. Gracias a mi perversa mente estás aquí conmigo, mirándome, oliéndome, tocándome… Saboreándome… 
Deséame, de eso vivo.

Me gustaba que te encendieras como yo lo hago, porque así te fundías conmigo en mis palabras. Me gustaba saberte excitado tras las líneas que te dedicaba, aunque fueras cientos de hombres al mismo tiempo leyendo lo que escribía, aunque tu nombre se repitiera mil veces y nunca acertara a imaginarme como eras.

Aunque fueras mil hombres yo solo imaginaba a uno. No te conocía, y probablemente tampoco lo necesitaba. Me encantaba pensarte, con eso me bastaba… Hasta que realmente apareciste en mi vida. Te imaginaba como quería hasta que te hiciste patente en mi correo. Allí por fin te conozco, aunque me resistiese.

Un nombre como miles de ellos, un mensaje como tantos. Algunos muy acertados en el contexto en el que se escriben. Ese mensaje es el  que hace que te imagine a ti, y no a otro, cuando me siento a rellenar la hoja con mi ingle y no con mi cerebro, cuando  estoy excitada. A ti, que me hiciste estremecer cuando simplemente me escribiste unas cuantas palabras. Para ti escribo. Para ti imagino, como escritora pornográfica. No me pidas fotos, y tampoco las quiero. Mira mi cuerpo tal y como te lo describo, conoce mi alma tal y como te la ofrezco; porque esa es la relación que doy a mis lectores, aunque me muera por su cuerpo. O solo por el tuyo.

Pero no… tú no podías hacerlo así. No podías conformarte. No me dejaste ser solo la pornógrafa, quisiste que fuera la mujer. La que soy.

Por éso te deseo y me consumo.

Por éso te escribo, por él suspiro y me excito. Por éso reniego del resto. 
Desde que soy tuya en la distancia, y me excito con la facilidad de una colegiala ante el cuerpo desnudo no probado, mis dedos se deslizan raudos a aparentar serenidad y madurez donde no la hay y no quiero encontrarla. Demostrar indiferencia y no sentirla, morir por tu piel aún sin tocarla. ¡Qué fácil era escribir antes, y qué duro es desearte ahora!
¿Decidir sobre el deseo? ¿Quién puede hacerlo? Yo no puedo…

Soy pasional, ardiente e indecorosa. Soy sexo, así me siento. Me nublan los sentidos tus cosas, y sé que hago lo mismo contigo. Mi entrepierna es tuya desde el mismo instante en que me humedeciste, y para sentirla siempre mojada sólo tengo que imaginarte, desnudarte, y todo aquello que el verbo pueda conjugar y que termine en “arte.”

¡Cuántas veces lo habré hecho!

Besar tu boca, morder tu piel, lamer tu miembro, volverme loca…

Separar mis piernas y dejarte entrar entre ellas. Dejarme desear y vivir y sentirte sin reservas cuando cierro los ojos, que se me escape tu nombre de los labios entreabiertos cuando me toco y te invoco. Probar mi sabor y saber que tú harías lo mismo si estuvieras presente…

Imaginarte. Escribirte. Amarte.

Y después consumirme.

Acepta que me consuma… Acepta mis cenizas…

Una Cama Vacía.

Darse la vuelta en la cama, en ésta inmensa cama para dos y no encontrar nada… Así, tantas noches; así, tantas madrugadas…

Las sábanas enredadas en mis piernas como único vestido de noche. Dormir desnuda por costumbre, acostumbrada a la falta del calor del cuerpo del ser amado. Se me hace extraño que haya llegado la frialdad de una noche y torture la tranquilidad de mi piel y al posar la mano en la almohada ajena no percibir en ella sino recuerdos. Gemidos de otras épocas, confidencias pasadas. Amores perdidos… Dolor en el alma…

Echarte de menos, con toda la fuerza que puede hacerlo mi cuerpo, como partido en pedazos, y que no logro recomponer por tu ausencia. La sensación es inmensa, y lo noto en mi espalda falta de tus caricias. Era demasiado hermoso tener tus dedos siempre dispuestos a la tortura de mis sensibilidades, esas que ahora te extrañan y reniegan de la vida que les espera.

Mi cama vacía…

Me causa ansieda la soledad de mi cama, me ahoga la frialdad del colchón y el silencio de las paredes. Lloro, y mis lágrimas no son sólo de mis ojos, también de mi sexo; no encuentran tus labios, que antes las recogían…
La ansiedad que atenaza la garganta y que hoy afecta a mi voz no es sino fruto de tu partida, y ese vacío amargo que empaña mi mente y nubla solo los recuerdos que en imágenes imprecisas tengo de tu cuerpo en mi dormitorio. Tu presencia en las cosas que tocaste, tu voz gimiendo contra mi piel caliente, tu olor impregnando la ropa de cama… Todo eso me desgarra las entrañas.

Amor mío… créeme que te necesito…

Si ahora me faltas, espero recuperarte. Si ahora me pierdo en la necesidad de tu abrazo quiero que sepas que es por mi anhelo de abrir los ojos y verte sonreír a mi lado. Mirar tus labios curvarse en su sensual mueca, saberte mío pase lo que pase.
De nada sirve mi piel si no recibe tus atenciones. Está sin vida, pálida y fría. No la quiero sin el calor de tu mirada desnudándola a cada paso. Me la arrancaría por los pocos placeres que me reporta ahora. Tal vez, bajo ella, encuentre el calor y la sangre que me indiquen que aun sigo viva.

Te echo de menos y no dejaste sino sombras. Me dejaste ansiosa, deseosa, ardiente y es así como sigo. No hay forma de levantarse de la cama sabiendo que no te encontraré en algún rincón de la alcoba. No entiendo cómo llegamos a estar tan separados que tu partida fue únicamente la prolongación lógica de tus sentimientos. No sabes lo que duele perder tu cuerpo, pero perder tu alma junto a la mía… ¿Cuándo ocurrió eso?

¿Cuándo tu cuerpo dejó de estremecerse junto al mío, amor mío, que no me di cuenta?

La noche marca la hora en la que recuerdo tus manos en mis pechos, tus caderas entre mis piernas, tu sexo en mis entrañas. Tus labios en mi boca, tu lengua entregada… Recuerdo y vivo tus jadeos a cada minuto del día, aquellos que me dedicaste en nuestra última entrega, hace ya tantas lunas. Los cortinajes de la ventana ahora cubren mi vtibieza de cara a la calle, me esconden de las murmuraciones y de la especulación referente a tu marcha. Permanecen corridas, porque ya solo me asomo para observar que tú no vienes a mi cama por las noches, que mi piel sobrevive para sólo echarte de menos.

Ya me siento seca por dentro, y sabes que también por fuera. Si algo mojara mi entrepierna, sabes que ahora sería el llanto que por ti derramo. Nada me excita en las sombras de mi cuarto, nada me eleva hasta donde tu cuerpo lo hacía. Mis orgasmos te los llevaste escondidos entre tu boca y la bragueta, se engancharon cuando partiste y fueron arrancados de igual forma que tu voz pidiéndome que me corriera. Esa boca perversa que me pedía que me estremeciera con sus movimientos de cadera ahora ya no tiene más palabras para mis oídos mas que una promesa que no llega.

No puedo soportar mis emociones, pero es mejor si también evito a mis sentidos… Y ya tengo bastante con el tacto y el olor, como para también dejarme dañar por la vista.
¿Va a ser así siempre? ¿Y si no te recupero? ¿Y si esta sensación me acompaña en cada una de mis noches, sin encontrar la forma de sobrellevar tu ausencia? ¿Mi deseo por ti era tan hondo, y no me di cuenta antes de que desaparecieras?

¿Y si no vuelves?

Supongo que me quedaré extrañando… En mi cama vacía…

Donde tus deseos me lleven.

Deseo desmayarme entre tus dedos, que arañando la cordura sin sentido me dejen…

Deseo morirme entre tus labios que me deleitan con el hambre de un buen amante, atento y entregado.

Rendirme por la necesidad de hacerlo sin importar las consecuencias.

Caer en la inconsciencia del abandono del propio cuerpo, desear perder la piel a tiras bajo tu irresisitible hechizo.

Deseo sentir arquearse mi espalda de dolor y anhelo.
Perder la voz bajo la necesidad del grito que siempre me niego a dar.
Cerrar los ojos y tratar de recordar tu sonrisa ante la impotencia y el delirio febril de mi frente.
Sudar y estremecerme, quejarme de mi dicha, maldecir el paso aprisa del tiempo, mirarte y robarte el alma.
Humedecerme…

Entregar algo más que mi cuerpo en cada latido de mi cuerpo tibio, en cada punzada que me recorre la piel y de las que ya no quiero alejarme.

Sufrir mi condena y aceptarla, porque se hayan convertido tus actos en el camino que quiero recorrer aferrada a tu espalda.

No dejar que la mundanidad altere mis sentidos. A tu lado, en esa cama que huele a ti, en esas sábanas en las que está tu piel envuelta, ahí donde el tiempo no nos toca.
¡Qué mi vida se  escape entre los pasionales cariños que me das y que alimentan el alma y me desdibujan como mujer! Entre tus brazos, fundida contigo, confundida como persona, soy solo sentimiento y jadeo, y así me gusta verme…

Morirme para renacer siendo la hembra que te encele…

Piel contra piel, no importa cómo ni dónde. Iniciar la lucha, y dejarme vencer. Querer ser la sumisa que altere tus latidos, despierte el fuego entre mis piernas y quemarte hasta que tengas que apagar las llamas que me lamen derramando tu simiente.
Atormentarme con tus vicios porque quiero ser en la única que piensas cuando se te levanta el pantatlón. Ser la que inquieta tu ser…

¡Mírame, no huyas! Quiero tus ojos en los míos clavados cuando nombro y grito al dueño de la boca que no me deja descanso. Quiero tus manos rasgando la piel de mis muslos cuando intento escaparme de la dulce tortura, quiero que esta frustración que me produces sirva realmente para que mi alma quede partida en mil pedazos. No me importa cuánto dure la noche, porque sé que al llegar el alba querrás nuevamente enterrarte entre mis piernas para perderme por completo en el deleite de tu endurecida masculinidad.

¡Tómame ahora! No lo dejes para más tarde. Si no quieres postergarlo tu tampoco, yo te regalo mi disfrute, para ti mi orgasmo inalcanzado. Si es una tortura la acepto, porque de mi sexo insatisfecho contigo nacen mis mejores calenturas para continuar deseando ser inundada por tu miembro en cada recorrido de la carne compacta contra mi entraña fundida y mojada. Pero sabes que te rendirás en algún momento, porque al igual que a mí me gusta verte derramado sobre mi abdomen agitado tú disfrutas al sentirme estremecerme entre tus brazos.

Por esoo ahora me rindo a tus deseos, a esos que persiguen que esté horas deseando un placer no consumado. Tengo la dicha de saberme dueña de todos los que me has proporcionado, y de los venideros. Si ahora reniegas de mi disfrute porque has aprendido a hacerme desearte hasta rendir mi alma a tu maldita perversión ya llegará mi turno. No me importa esperar hasta que quieras dejarme exhausta, confundida, sudorosa y aún más deseosa…

Pero, por favor, cruel amor mío, que sea esta noche… Llévame ahí… A donde tus deseos me lleven…

Ange ou Demon.

    Recogí mis alas para poder estar mejor. Para poder mirarme al espejo y para poder disfrutar de mis texturas. De estos muslos aterciopelados y esos senos coronados de un encanto rosa metálico.

    Y para imaginar la dulzura de tu piel de infarto y tus labios torneados por la lujuria.

    Quien te hizo así tenía muy malas intenciones. Hay que joderse, que el creador que me pide respeto te me ponga delante.
    Recogí mis alas también porque, después de todo, a mí, un demonio, no tiene que hacerle mucha gracia que un ángel la corteje. Oculto las alas, y desearía que las llamas de mis infiernos disimularan los infiernos que ése hombre desata en mi piel. Quisiera que él me desease… Que se volviera mi ángel pervertido…

    Mis alas escondidas en mi espalda, mis alas que me recuerdan lo antiterrenal que soy. Y, sin embargo, tan sexual…  Y tú, frente a mí, con tu humanidad, más ángel que humano, más sexo que hombre. Lo miro y me hierve la sangre, si es que tengo, que lo dudo. Pero algo me quema, algo me posee mientras me deleito con tus palabras diarias, tus banalidades, tus risas superfluas y las mías intrascendentes…
    Tu alma…

    Sudor  y fuego en sus venas. Puede que también algo más… Pero esa piel… Canela y fuego… Su mirada… La total certeza de sus respuestas y… El sabor de su sexo. No hay nada que uno pueda desear más que ese sabor perdido en la boca; bajo la lengua, en el velo del paladar, en la garganta… Éso quiero. Tu sabor, tu sexo.
    ¿Y yo? Cabellos oscuros, pechos firmes, sexo húmedo…

    Loca me vuelvo cuando te imagino alrededor de mi cintura, y tus manos aferradas a mis alas, desplumándolas. Uñas que cortan tu espalda. Y sí, es verdad, no sangro…
    El destierro. Me espera el destierro entre tus brazos y no me importa. Y allá que voy, a consumirme entre los senderos de tu carne, entre las humedades y durezas de tu placer inmenso. Fuego húmedo donde abandonarme a tu terrenalidad, a tus pasiones si me dejas… Y aunque no me dejes. Vas a ser mío, aunque no me dejes…

Tu Boca.

    Tu boca… El centro de mis pasiones y mis anhelos. Incansablemente deseada, tristemente consentida. Mala boca, diabólica boca, perversa boca…
    Me mantienes en vilo desde el alba, con tus sonrisas, tu seriedad, tus palabras y silencios. Ésa que me mata a ratos y me devuelve a la vida para dejarme caer en el más profundo de los abismos después.

    Tu boca…
    Caliente, húmeda, plena e incansable. Emite sonidos y suspiros que me hacen hervir la sangre y pone palabras a las pasiones mas ocultas de mi cuerpo. Tu voz, regalada desde tu boca, me abraza y me tortura en mis noches de desenfreno. Y me tortura hasta casi querer morir, porque tus palabras son dulces y perversas, y me hacen gozar a cada paso por el que me conduce tu senda.

    Tu lengua…
    Tu boca alberga tu pecaminosa lengua… Esa que sabe presionar en el punto justo mi cuerpo lleno de deseo. Lo conoce como si lo hubiera moldeado con su fuerza y su saliva. Mi piel bañada en esa saliva que la recorre como caramelo y llega hasta mis huesos. Delicia de compañera en mis ansiosas fantasias por parte de mis zonas íntimas, allí donde me queman tus palabras va tu lengua a apagar el fuego…

    Pon tu boca allí donde te señala mi calor, regálame esa saliva que acompañará mis humedades pervirtiéndome la piel de mis zonas prohibidas para la mayoría. Haz magia con esa lengua, que pronunciando las palabras exactas haces que me derrumbe y entregue mi sexo a las pasiones de una mente mil veces consumida por el fuego de mis entrañas.
    Allí donde ardo, allí donde te necesito, allí en ése oculto templo entre ésa piel suave, que te atrapa con la cadencia de sus movimientos…

    Allí… Es donde necesito tu boca…

Tu boca… El centro de mis pasiones y mis anhelos. Incansablemente deseada, tristemente consentida. Mala boca, diabólica boca, perversa boca…

Me mantienes en vilo desde el alba, con tus sonrisas, tu seriedad, tus palabras y silencios. Ésa que me mata a ratos y me devuelve a la vida para dejarme caer en el más profundo de los abismos después.

Tu boca…

Caliente, húmeda, plena e incansable. Emite sonidos y suspiros que me hacen hervir la sangre y pone palabras a las pasiones mas ocultas de mi cuerpo. Tu voz, regalada desde tu boca, me abraza y me tortura en mis noches de desenfreno. Y me tortura hasta casi querer morir, porque tus palabras son dulces y perversas, y me hacen gozar a cada paso por el que me conduce tu senda.

Tu lengua…

Tu boca alberga tu pecaminosa lengua… Esa que sabe presionar en el punto justo mi cuerpo lleno de deseo. Lo conoce como si lo hubiera moldeado con su fuerza y su saliva. Mi piel bañada en esa saliva que la recorre como caramelo y llega hasta mis huesos. Delicia de compañera en mis ansiosas fantasias por parte de mis zonas íntimas, allí donde me queman tus palabras va tu lengua a apagar el fuego…

Pon tu boca allí donde te señala mi calor, regálame esa saliva que acompañará mis humedades pervirtiéndome la piel de mis zonas prohibidas para la mayoría. Haz magia con esa lengua, que pronunciando las palabras exactas haces que me derrumbe y entregue mi sexo a las pasiones de una mente mil veces consumida por el fuego de mis entrañas.

Allí donde ardo, allí donde te necesito, allí en ése oculto templo entre ésa piel suave, que te atrapa con la cadencia de sus movimientos…

Allí… Es donde necesito tu boca…