Mis manos te buscan en la oscura madrugada,

mi boca urge la sed de ti.

Y aunque no estoy físicamente tu despertar

beso en mi pensamiento tu boca,

te beso con furia de hembra ardiendo en fuego

y con la ternura de una amante amorosa,

acaricio tu pecho,

lo beso y lo palpo como un paisaje de selva florecida,

toco tus pezones como joyera enamorada,

los despierto a besos como náufrago sediento,

encopo tus testículos llenos como ladrona de deseos,

beso y lamo tu vientre, tu pubis… Y tú buscas mi nido.

Ahí me quedo extasiada oliendo tu olor de macho,

saboreando en la punta de tu miembro el néctar de esclavo rendido.

Y así te poseo, excitada y emocionada,

cumpliendo el rito final del amor entre tu y yo.

Calladita me aferro a tu cuerpo,

embelesada en tu piel inquieta,

beso, lamo, muerdo,

avivo la llama de tus deseos

para que decidas humdir en mi tu estremecida y erecta virilidad.