Quiero ser la imagen que te acompaña por la noche, justo antes de dormir, cuando te desvitas, diciendo mi nombre. Tu miembro entre tus manos, como si fueran las mías…

Quiero ser el sueño que te acompaña cuando te despiertas por la mañana, totalmente erecto, por las fantasías y las sensaciones que te han recorrido mientras dormías…

Quiero ser el sexo que penetras, los pechos que besas y la piel a la que te aferras…
Quiero ser esa… Tu vicio.

Quiero ser la que te hace hervir la sangre cuando me lees y quiero ser la que quieres poseer una y otra vez. A la que imaginas perfecta, intensa, excitante… A la que pones cerca de tu cuello cuando quiero llevarte al extremo y te digo al oído que estoy loca por perderme entre tus brazos. Esa mujer… Esa diosa que imaginas…

Quiero ser tu vicio, tu obsesión, tu agonía.

Quiero ser tu amante todas las noches, piel a piel, sudor con sudor. Quiero consumirte más allá de las palabras, quiero que me sientas como yo me siento tuya.

Quiero que me mantengas mojada, que me hagas arder.
Quiero que me perviertas y que te dejes pervertir.

Quiero ser arcilla para tus deseos perversos, quiero verme poseída por cada uno de tus pensamientos… Quiero que me hagas tuya todas las noches, quiero que lo recuerdes todos los días.

Que te duela mi lejanía. Que me sientas en tu cama, eso anhelo. Que te mueras por comérme, y yo me muera por sentirte. Que tus dedos sean mis dedos…

Déjame fundirte en la fragua que imagino, regálame tu placer al pasar horas conmigo. Tanto como tú me oyes gemir, yo quiero disfrutar tu piel, tu barba y tu voz en mi entrepierna… Y esos labios que saben tanto amarme como matarme.

Y muere conmigo cada noche y resurge de tus cenizas consumidas cada día. Yo las elevaré al cielo, para que prendan de mi piel y me secuestren los sentidos… Esos que me colapsas con cada entrega.

Quiero ser esa mujer. Quiero ser tu vicio.