Arrodillada para él, la mirada al frente, respirando agitada al verlo avanzar hacia mí. Y esa sensación, ese dulce dolor en los pechos, los pezones erguidos y el liviano roce al jadear que de tan suave llega a doler.

Se aproxima con una cadencia rítmica. Como el intenso latir entre mis muslos. Cada paso suyo, un golpe de tacón en el mármol, y un latigazo en mí. Con la punta de la lengua me recorro los labios para acabar frenada entre los dientes. Tan difíciles de soportar las punzadas entre las piernas que ni apretando los muslos pude detener la urgente necesidad.

Cuando quiero darme cuenta mi mano baja desde el regazo y se entretiene en mecerme donde mi cuerpo tiembla. Al abrir la portezuela, se sienta y yo apenas puedo susurrar junto a la celosía la consigna ritual.

—”Perdóneme padre, porque he pecado.”

No pares ahora, no pares. Déjame disfrutar, abandonada sobre tu sofá como crucificada, y observa cómo atrapo tu glande entre mis labios, como niña golosa. Disfruto de tí dentro y fuera de m boca, como si jugara con la aceituna de un Martini.

Déjame cerrar los ojos. Mientras oigo mi boca hacer chasquidos como de celofán, déjame alargar el placer de la curiosidad insatisfecha. Y oler la menta, menta salvaje y picante de tu miembro… No te apartes ahora. Sin mirar, sin tocar, quiero adivinar por qué tanto entrechocar de dientes…

—”¿Qué chupas, escandalosa”? me preguntas, mientras araño el frío cuero del sofá. Y ahora una frialdad que me quema desde la boca la siento arder y tiemblo.

—”Dame tu lengua y hazla danzar en círculo. Golpea tu caramelo contra el mío. Como a ti te gusta.” me indicas…

Sueño que me haces feliz, enroscado a mi cintura vas y vienes. Y tú empujas, yo te recibo oscura, cálida y jugosa, y mis pechos danzan bajo tus manos mientras te amaso. Solos tú y yo, quiero que me ciñas, sentir que me atrapas en un abrazo firme y al compás mientras empiezo a sentir que te derramas en mi.

—”Acaricia mi pene, porque es la fuente de la vida, y tus pechos mi sustento.” me dices al oído mientras cierro los ojos y sólo te disfruto…

Quiero morderte hasta saciarme, quiero saber a qué sabes, quiero que me mires sin tocarme mientras me entregas el cambio. Déjame soñar… Y sé mi sueño…