Te he tomado.

Te he jodido.

Te he hecho el amor.

En habitaciones y patios nos hemos entregado a la pasión.

Espadas de ángeles, cruzadas sobre nuestra desnudez

para hacer secreto el amor en el mundo.

Nada quedó retenido, todo fué generosidad y verdadero apetito.

¿Porqué entonces no creo que jamás vuelva a tenerte en mis brazos o a mi lado para caminar en la calle?

En mis labios llevo tus dulces jugos secos y fragantes; y también se sientn en mis dedos y en la punta de mi nariz…

Ésto me hace desear renunciar a tí, y descubrir defectos en tu ser, y cenizas en la luz de tu cara.

Espero a que tú le hagas dañi a mi apetito para poder ser algo más que una mujer hambrienta, esperando un banquete con alguien menos hambriento que ella.