Abrázame fuerte, bésame mucho,
que tus manos levanten mis caderas…

Déjame besar y
rasguñar tu nuca.

Déjame morder tus labios humedecidos;
vamos a fundirnos en ésta estancia tranquila.

Vamos a comunicarnos con gemidos,
empecemos nuestro paseo apasionado.

Coloca tu cabeza hacia atrás
déjame que frote mis tetas contra tu pecho…

Estás caliente,
y tu sexo es tan dulce a mi paladar…

Hasta que la ruptura amarga de la aurora
me recuerda cómo tu semen mojó las sábanas…

Cuando me abrazas con fuerza
debajo de las sábanas calientes
y la punta de tus dedos
se mueven en torno a mi sexo,
sé que tus dedos anidarán en mí.

Cambiemos de lugar en el lecho,
ahora mi ducha de amor se rocía sobre tí…

Olvidémonos ésta noche del mundo.
Para hacernos el amor debemos sentirnos libres…