Agitada durante el sueño
removiéndome entre las sabanas
presa de una gran inquietud
porque algo me faltaba;
desperté muy excitada
y sin tenerte a mi lado,
sintiendo los latidos con fuerza
te buscaba…

Soñé que tu sexo era una estaca
necesitada de mí
erguido y desafiante
me necesitaba.

Miré el reloj de reojo
ya te habías marchado
y oliendo tu aroma en la cama
recordé lo que habia pasado,
me estiré y destapé
dejándome llevar descuidadamente
empecé a acariciarme,
lo necesitaba tanto,
sentía placer, sentía deseo
estaba casi flotando
cuando encendiste la luz
y te plantaste a mi lado,
¿cómo haces esto sin mi?
¿por que no me has llamado?

No me lo podía creer
veía tu rostro, sentía tus manos,
y colocandote sobre mi
empalándome con descaro
sentí como te apretaba
te estaba cabalgando,
moviendome con lujuria,
acariciando mis pechos,
despertabas más deseos
y me ibas encaminando al éxtasis.

Tu boca se unio a la mía
en el momento adecuado,
las lenguas entrelazadas
nuestros sexos emparejados,
nos movíamos, jadeábamos
solos con el original pecado,
derramamos nuestros flujos
entre resuellos ahogados,
las ultimas convulsiones
fueron más y más sentidas
como la piel contra piel
que se rozaban en la agonía,
más gozosa, más deseada
del orgasmo compartido
mientras de mi te salías…

No sé si enfadarme contigo
por empezar sin mi compañia
y con un gracioso gesto de complicidad,
me besabas mientras te ibas