Una palabra suave, murmurada al oído,
besos y caricias sin fin,
dedos que recorren piel sobre piel,
caricias deseadas sin final;
abrazos interminables,
besos de labios ardientes y deseables.

Miradas brillantes, penetrantes y repletas de complicidad encontrada y buscada.
Besos suaves, cortos, largos e infinitos… Lluvia de besos.
Locura y perdición, pasión a raudales.

Caricias que van acelerando el pulso,
Dedos sobre una piel húmeda que estremecen y llegan hasta el alma.
Manos que recorren cuerpos entrelazados y el corazón palpita y late galopante.
Pasión desbordada, desbordante sin mesura ni medida…
Ojos entreabiertos se buscan las miradas.
Unos ojos limpios, chispeantes que acompañan susurros cándidos de temblor en querencias encontradas.

Una necesidad de ser y tenerse uno al otro, de vivir, de revivir, de sucumbir a placeres adornados de un amor de roces, susurros y sonrisas a la luz tenue de un te quiero jamás adormecido.

Un deseo de sentirse juntos a través de dos bocas de labios unidos con dulces palabras.
Un deseo de fantasías, de sueños comunes, de dolor por la distancia ya suplida.
Un deseo de amor lento, amar pausado, de deseos comunes bajo la luna, de paz relajación y confianza nunca perdida.

Echar de menos es habitual, necesitar no es más que una tímida sensación de locura colmada de dicha por ser la dueña y ocupa de alma, cuerpo, mente, sensaciones y sentidos.

Silencios perdidos por querer y desear perder la noción de un tiempo recorriendo rincones perdidos a través de la pasión como único destino.

Enloquecer con una mirada, una sonrisa, un rostro… Necesitar amar ahora y siempre para no olvidar y dejar plasmado en versos y prosas líneas de deseos y cobijarse bajo la esperanza de tener un día presencia ininterrumpida y vivir la vida cotidiana labio a labio, piel con piel sin distancias, separaciones ni rebeldías…