Subes centelleante por mis labios y mis caderas

Por tus venas subo, como un adrenalina desatada

que busca el refugio de blandas aceras.

Amor, en el mundo ¡tú eres un pecado!

Mi beso en la punta chispeante de tu miembro,

¡un beso que es credo sagrado!

Espíritu en el firmamento que pasa

¡puro en su blasfemia!

¡Platónico estambre

que existe en el cáliz donde tu alma existe! 

¿Algún penitente en éste silencio siniestro?

¿Tú acaso lo escuchas, inocente pecado?

… Y saber que donde no hay un Padrenuestro,

nuestro Amor es un Cristo pecador!