Tu voz hace zozobrar las murallas de mi melancolía, y su sonido en mi mente retumba cuan voz inquieta expectante y desentonada.

En el silencio de las noches, te busco y me encuentro de bruces con mi almohada.

En el loco transcurrir de los días, mi ansiedad por tenerte es más fuerte que el sólo hecho de conformarme con tu recuerdo.

Gritar tu nombre hace temblar en mi una penumbra intensa y persistente por no tenerte.

Suspirar cuando te rememoro tan sólo me produce nostalgia por esos, tus besos. Por toda tu pasión etérea…

…y aún escucho tus pasos sigilosos de cómo caminas en nuestra insignificante distancia.

Mis lamentos se hacen interminables, te noto inalcanzable y cuando escucho tu voz susurrarme un “te quiero” mi alma denota que eres el único hombre que mi piel desea…