Mañana será otra día,

un día con otros sueños,

un día con otras dudas y

un día con otros desaciertos.

 Puede que ya no tenga tus besos,

seguramente que no sentiré tus caricias y

desgraciadamente no escucharé,

el susurro de tu voz que es mi gran aliento.

Curioso que la ausencia o el mero hecho de casi una ausencia, pone patas arriba cualquier resquicio del sentimiento de ese no tener y no sentir a alguien…

 Y amanecerá y saldrá el sol

y para mi no brillará,

para mi no me dará luz;

pues me faltará la tuya;

echaré de menos tu sonrisa y

ya no me cautivará,

ni una sola de tus maravillosas miradas,

cuando tus ojos me observan con pausas y sin prisas.

Se me olvido escucharte,

mi vida incompleta al no valorarte,

mi existencia al no tenerte se volvió incierta,

a mi lado debes por siempre estar y

al no mirarte a los ojos,

no puedo sino lágrimas derramar.

Las pausas son eternas,

la conversación me aterra,

el no tenerte a mi lado me vuelve desosegada y

no recordarte conmigo me hace estar inquieta.

Necesito un dulce despertar… Tu despertar;

Tengo la necesidad de no dejar,

ni un instante sin poderte hablar… Quiero tus palabras en mi resonar.

Requiero un final de por siempre jamás… A tu vera, y sin poderme apartar.

Te adolezco una vez y otra más, sin siquiera tu ausencia querer probar.

Me encuentro pensativa, distraída y en otro mundo, ni siquiera el mío… Ahora estoy… En un mundo cualquiera.