Porque eres perfecto, y no lo sabes, quiero hacerte un tributo de amor al desnudo, un monumento de caricias y de besos construido sobre el molde de tu piel, pegado a él.

Quiero desabrochar los botones de tu camisa despacio, porque tu piel es un tesoro que debe desvelarse lentamente, porque desnudarte de golpe es demasiado impactante, y es negarle la atención que merece a cada parte de ti, cuando no tienes parte mala, y tienes que saberlo, y quiero que tras el sexo lo sepas, porque amaré cada parte, y la amaré tanto que no podrás dudar que merece ser amada.

Por eso cada porción de tu piel que aparece lentamente tiene un brillo especial, y el movimiento rítmico de tu respiración, y bajo ella late un torrente de vida que por algún milagro natural inexplicable consigues contener.

Y al quitar los botones, mis dedos rozan suavemente esa piel, y la piel amable y firme de tu vientre, con la delicada depresión de tu ombligo, y esa aspereza y brillo que hechiza el corazón y dispara mi deseo.

Y cuando cede el último botón levantas tu mirada que observaba el progreso de mis manos, y mi boca avanza buscando tu boca, y cometo el pequeño crimen de tapar la belleza de tu sonrisa al sellar tus labios con un beso intenso, deslizando mis labios por tus brillantes y jugosos labios sonrosados, atrapándolos, explorándolos con mi lengua que también busca tu lengua.

Mientras, mis manos aprovechan el espacio abierto de tu camisa desabrochada, para avanzar hasta tus hombros, recorriendo su blancura, deslizando la camisa hacia atrás y hacia abajo, siguiendo las líneas de tu brazo tras la tela de la camisa que me precede, y que envidio por cada punto que visita antes que mis dedos, hasta que, cuando mis manos rozan tus manos, la camisa finalmente cae hacia atrás, y mis manos, tras disfrutar las sensaciones aumentadas de rozar con las yemas de mis dedos las de los tuyos, donde los nervios están más a flor de piel, y el sentido del tacto se sublima, van hacia tu espalda, te rodean, te atraen con firmeza hacia mí y los besos ganan en pasión y mis ojos se fijan en los tuyos, y se llenan de la intensidad de tus pupilas ilusionadas, derroche de lujuria y amor, y también de esos destellos de picardía, en que eres un ángel y a la vez la diablillo, capaz de magnificar todas las sensaciones y hacer irresistible éste deseo…