¿Cuándo vas a dejar de provocarme? Sabes muy bien lo que haces, te gusta jugar
a ser malo y a mí fingir que soy buena.

Deja ya de moverte, porque seré una chica mala.
Me abriré la blusa y mis pechos brincarán para darte la bienvenida.

Ya sé cuánto te gusta atrapar al vuelo éste par de pezones dulces y duros como caramelos de fresa.

Te sobrará la ropa cuando sientas que mi lengua te quema, desde la espalda hasta el cuello,
desde tus hombros hasta tu ingle.

Y bajaré más y más, quiero que supliques para que siga
la danza, endureciéndote, humedeciéndome, haciendo palpitar mi humedad endulzada.

Te haré sufrir con lentas pinceladas y cuando no lo esperes, de un solo golpe rápido y certero me tendrás a tu merced. Apretaré mis muslos con fuerza y te haré gritar.

Fingiré que quiero escapar y tú, posesivo, me atraerás hacia ti… Pero…

No soy presa fácil; no te dejaré ganar.