Desnudo eres hermoso como una lágrima de luna,
desnudo bajo la luz azul y te confundes con la noche. Desnudo te pareces a una roca tallada a mano
de un dios consecuencia del pecado original.

Todo es en ti riqueza, belleza;
y yo que no puedo dejar de nombrarte;
yo que al juntar mis párpados te veo aparecer
y me ciegas;
yo que guardo tu imagen prendida en mi retina
incandescente;
yo que te esperé siempre,
yo que te llamo desde las nubes del cielo y del infierno…

¡Asáltame esta noche!
atraviesa los puentes de mi anhelo,
derriba las barreras de mi sexo,
besa mi piel desgarrada en mil fragmentos
¡Llámame tuya ésta noche de misterio!

¡Llámame amor, dime que sí! No se rinde en tu sangre mi veneno.
Desnudo eres hermoso como un verso,
desnudo eres fuego que me devuelve el aliento.