Una violenta sacudida me arranca del sopor: tu aroma varonil,
verdad entre las verdades,
único, casi tangible,
me hace evocar tu cuerpo en lucha con el mío.

Extiendo los brazos:
mis manos buscan tu piel
suave y húmeda.

Una fantasía: tu boca,
el sabor de tus besos, largos, intensos, húmedos.

Te sueño: potente, dominante,
amo tu placer que se derrama, dulce,
tu imagen que quema mis retinas,

Me reduces,
siento tus dedos recorrer mis piernas;

y mi piel se eriza en cada beso,

un grito que quiero dejar escapar pero no puedo…
Y me doblego…

Mi avaricia no tiene límites: solo soy ansia de ti
cuando tus labios acarician mi vientre.

Estás dentro de mí.
Me arrastras lejos del mundo,
pierdo conciencia y solo te siento a tí…

Solo tú eres la vida,
¿qué me queda en tu ausencia sino languidecer y morir… Una vez más?