… Húmeda madrugada sin olvido,
bebiendo en fuente de insumiso deseo,
combate final de silencio enamorado.

Ansiedad de sorber de tu piel el jugo,
gozo y deleite de manjar mimoso,
bocas insaciadas de dulce alimento.

Vehemente provocación de tu dulce aliento
soplando cálido en mi palpitante orografía,
terciopelo de tus labios ardientes y arrebatados.

¡Erosión táctil pretendida,
ardiente agonía con sensual tristeza!
¡Efímero amor, placer, dádiva bendita!

¡Tatúa mi cuerpo de recuerdos imborrables,
desgarra con mis gritos el silencio y arranca de mi pecho mi suspiro!

Olvida la premura de los tiempos, olvida el daño de amantes pasados; construye en mi cuerpo tu santuario y a base de besos y caricias.