Amo tu vientre lleno de sensaciones
y donde puedo depositarte mordidas,
amo mis manos
llenas de caricias lascivas,
amo tus labios gruesos,
bebiendo mis palabras y tramando travesuras.

Amo este cuerpo sin memoria
y mis cabellos como lluvia,
para tu rostro debajo de mí,
amo tus manos en mi cintura,
y las piernas que me acaricias y besas.

Amo tus manos que luchan en mi rostro
y tu piel castìsima como cortinas
de alguna morada divina, recipiente imaginario de besos y caricias que no llegarán.

Amo esta catedral de mis rezos
y amo a ése hombre
que pueda poseer mi cuerpo.