La fuerza de tus besos me desgarran,

mis aguas se desbordan

y llegan hasta ti.

Tu cuerpo es una roca

anclada en mi camino,

Tu respiración me despeña

y choco contra ella.

Mi piel combustiona y se deshace

al sentir tu lengua atrapada en mi regazo,

soldándose a él.

Tus labios aletean brevemente,

mi voz se agazapa en la garganta,

mi pecho estalla,

tus dedos se aferran a mi cuerpo,

La piel vibra, los sentidos rugen.

Sudo, gimo, crujo y me fundo con tu piel,

No puedo verte, pero sigues ahí, clavado en mí.

Mis manos se anclan en tus hombros.

Una lágrima tiembla en mis pestañas y entonces,

la aspereza de tu mejilla me sorprende

bajo el destello de un ojo palpitante.

Me precipito una y otra vez

Mi cuerpo ya no es mío.

No lucho más, me rindo.

La vida es frágil.

Me Río.

Pierdo mi voz.

Lanzo un suspiro.

Jadeo muy lento,

Despierto con tu voz…