-Él: Polvos te echo con mi varita
porque para mago entreno,
ten cuidado no los tragues
que pueden saberte a veneno.

-Ella: Creo que eres buen mago
lo noto por tu varita
tus polvos no son veneno
a mi me saben a agua bendita

¿Y yo ahora, qué hago?
Mansa cuan leoncita
¡Dios, por ahí viene el mago!
A recuperar su varita.
Ni hablar, me pondré de lado
Que lo que se da, no se quita.

El mago que es muy tenaz
No para de entrenar
Su varita aparece y desaparece
No se cuantas veces, van ya
Como no descanse pronto
Sin mágicos polvos
Se va a quedar.

Pues yo si me lo comía
aunque ahora estoy a dieta
Valgame dios mio…
¡Lo que hay tras esa bragueta!

Tus gritos me llenan
Mi cuerpo se tensa
tus gritos me excitan
Mi mente ya no piensa.

-Él: Si quieres un buen impacto
acercate a mi sin temor
conozco el lugar exacto
en el que solo con mi tacto
desaparecera tu sopor.

Tu tacto me relaja
el miedo ha desaparecido
mis manos parecen una navaja
presurosas por desprenderte el vestido

-Ella: Tanta varita, tanto polvo, tanto mago,
y yo a medias me ha quedado,
búscate un nuevo truco
o te quedas olvidado,
que la magia es conseguir…..
lo que tú aún no has logrado.

-Él: Yo te dare ese placer
que tu ahora me reclamas
Si mi cuerpo quieres tener
si me quieres poseer
ya no te andes por las ramas.

Me deslizo por tu cuerpo
aspirando tus aromas
entre tus piernas ya me encuentro
mientras poco a poco tu me tomas.

Abriste mi corazón,
abriste mi ojos,
abriste mi boca
y ahora, cierro todo
cuan indecente,
con mi sexo entre tus dientes.

Que tu boca me dibuje
tu cuerpo me de el color,
haremos obras de arte
en nuestro lienzo de amor.
mezclando nuestos colores,
¡Ay, qué calores por Diós!

-Ella: Eso me gusta más, una boca
que se desliza, colores que brotan
y paletas de tonos…
Verdadero poderío eterno, ansia loca
de disfrutar como los monos
con esos bellos portentos que se escotan.
¿Quién es la siguiente que me viene
y, mientras descanso, mis senos sostiene?

-Él: Ven aquí que te pintaré
Con mi pincel gordo
Anda que yo te amaré
Ven aquí y sube a bordo.

-Ella: Morir de tanto meter ?
seria una afortunada,
pués a todos nos agrada,
y hay que reconocer
que ya puestos a morir,
si podemos elegir ….
que sea así;
extenuada.

Oh Dios, perdida estoy!
No será del mago de increíble vara,
de quien huye toda doncella honrada,
el sujeto del que escucho hablar
desde este inmaculado lecho, ruborizada….

sueños mojados,
por un manantial de polvos,
que se desborda,
y se desboca
ya… me siento como loca.

Querida Andromeda, creo que de mí
todos hablan, es extraño.
Yo ni hago fuerza, ni esgrimo florete
ni hago ningún daño.
Con tanto saca y mete, saca y mete,
todas las chicas quieren para sí
el bello regalo que resulta de afanosa acción.
Sin embargo, ¡oh cuánta desilusión!
Lo mío es tan fino y clásico
como las notas de un trombón.

-Él: Por cierto Eva, ¿tienes varita?
No me digas esas cosas a estas horitas,
yo que te tenía por la que disfruta de placeres
de trombonista, típico de las mujeres…

-Élla: Mal vamos, si ofreces puñal o daga
Las Damas preferimos siempre la espada.

Por complacerles afirmamos
que el tamaño no importa

Y a riesgo de parecer avariciosa
le aseguro caballero
que no he de conformarme
si su espada es de las cortas

Demasiado tiempo llevo
aceptando el cuento;
de pequeñas y jugetonas.

 -Él: Por fin palabras sensatas,
tanto que dicen las mujeres de amor
cuando un alto porcentaje prefiere el dolor
sentir que las matas
con un generoso golpe repetitivo.
Qué importa el uso,
lo que importa es que esté bien vivo.
El disfrute es el disfrute, el gusto es el gusto,
al igual que el caballero disfruta
con el generoso busto
y con el caminillo que marca, la ruta
a esa grandiosa y húmeda gruta.