He aquí que tú estás solo y que estoy sola.

No sientes el deseo contenido igual que yo,

y yo pienso y recuerdo y estoy sola.

Pero al menos coincidimos en algo,

y nos sufrimos. Como una droga mía y tuya

somos, y una locura lujuriosa nos recorre

y una sangre rebelde y sin cansancio.

Se me harán caricias invisibles en este cuerpo solo,

se marcarán en la piel, trozo a trozo.

Esto es vida y es muerte.

El corrosivo estar, el malestar

de desearte y no tenerte.

Ya no sé controlarme. Yo ya he intentado

no tocarme, no pensarte, no sentirte.

Lo único que siento es tu abrazo ficticio,

tu dureza intangible, tu lengua ausente.

Te siento con mi boca y con mis manos.

Con mi lengua y mis ojos y mis labios;

 sabes a sexo, a dulce, a lujuria,

a siembra , a flor, hueles a sexo, a ti,

hueles a dulce, sabes a sal,  a sexo y a mí.

En mis labios te sé, te reconozco,

y giras y eres y miras incansable

y todo tu cuerpo, tu presencia hierve

dentro de mi piel como mi sangre.

Te digo que estoy sola y que me faltas.

Nos faltamos, y nos morimos

y nada haremos sino morirnos.

Esto lo sé, esto sabemos.

Hoy y mañana, así, y cuando estemos

en nuestros brazos simples y cansados,

me faltarás.  Nos faltaremos