Acomódate entre mis piernas, amor mío.

Tu aliento rozando mi cuello, mis pezones,

mi  vientre inquieto y dominado por el deseo,

se cuela entre los pliegues de mi sexo,

húmedo y estremecido e inquieto por el encuentro.

Cierra los ojos, abandónate al placer

bésame sin pensarlo, macho manso,

da un paso más, olvídate de ti.

El tiempo ahora se detiene en el vértigo,

arranca mi piel en relámpagos de luz y de placer.

Posee éste cuerpo pristino, inquieto y caliente

prepárate para volar…