Aprendiendo a volar, a volar, sin miedos, sin temores, sin dudas. Tan sólo con deseos de surcar el aire, veloz, sin ataduras y sin frenos; y aunque descienda, volveré a recomenzar mi vuelo…
Aprendiendo a volar, con la sonrisa puesta aunque fracase. Siempre. Reír, soñar, creer, pensar, madurar, aprender, pero sin miedos y sin dudas, sin nostalgias pero puede que con recelos para evitar lo malo, lo dañino y lo superficial y así dejarlo pasar…
Aprendiendo a volar, a abrazar, a acariciar, a sentir, a querer y a amar y conseguir y engrandecerme en instantes, en segundos y en los cielos…

Aprendiendo a volar estaba caminando sin rumbo pero con muchas ganas, y apareciste tú… y reí, soñé despierta y dormida y te toqué, te tomé de la mano, te abracé y te tuve entre mis brazos, y así aprendí a no tener límites ni miedos,.

Aprendiendo a volar sola y acompañada, siempre que merezca la pena, siempre que no me invadan las dudas, la ansiedad, la torpeza, el fracaso y la desesperanza…
Y así aprender a volar, a ser libre de esos temores imaginarios, ficticios y desarmados; a ser libre de explicaciones banales sin sentido, sin alma, con coacciones de miedos enrarecidos; a ser libre de ataduras con mis niños y niñas que me alientan siempre en mi camino.

Aprendiendo a volar en un intenso vuelo contigo, sin temores de testigo y con sólo un dejar vivir a todos y cada uno de nuestros placeres sin cautiverios, sin medidas y haciéndolos infinitos, eternos, maravillosos y contigo siempre contigo…

Y así contigo, aprendí a volar, a volar entre mis sábanas, a volar en mi cama, siempre sedienta de ti, de tu inmensa pasión, amor, placeres y mimos…

Y así aprendí a volar y a hacerlo sobre mi almohada que se ahoga en mis lágrimas por una ausencia personal, pero que sonríe por la seguridad de tu esencia que está en mi alma. Mi almohada que es un recuerdo de ti y me ayuda a recordar tus ausencias y compartir tus presencias.

Y así aprendí a volar cuando me miras,
Y así aprendí a volar cuando te siento en mí,
Y así aprendí a volar cuando me abrazas,
Y así aprendí a volar cuando me acaricias,
Y así aprendí a volar cuando me posees,
… y, aprendí a volar cuando me besas…

Y aprendí a volar piel con piel, con nuestras piernas entrelazadas, siendo uno en vez de dos…
Y aprendí a entregarme a un vuelo sin límite ni medidas y a ser y sentirme desgastada con ese, tu aliento…
Y aprendí a volar, uniendo nuestros jadeos en un mar de suspiros de placer y de deseos; si, ya estoy aprendiendo a volar sin miedos tan sólo dejándome vivir esto que siento.
Y, aprendí a volar perdiendo la noción del tiempo y el espacio en nuestros juegos, quitándonos las penas con caricias, mojando en esencias nuestro lecho, besándonos los labios enloquecidos y bebiéndonos el alma con cada gemido haciendo el amor, ese gran amor eterno, puro y verdadero.
Y aprendí a volar con tu recuerdo, el único que quiero y tengo y así poder compartir con el latir de tu corazón el compás del mío que es intenso y verdadero…

Y aprendo y aprendí a volar yo, que deambulaba en una ventolera de dudas y de sin sentidos, negándome experiencias, negándome sentimientos y no queriendo vivir mis días y mis noches sin mis propios tormentos…
Y ya no me niego sino aprendo y aprendí a volar, a querer, a compartir, a sentir, a dar, a desear, a comprender, a eternizar, a compenetrarme, a vivir y a soñar; si, ya no me niego y aprendo y aprendí que lo bueno es aprender a vivir, a volar y dejarse aprender enseñando y aprendiendo…

“Somos libres de ir donde queramos y de ser lo que deseamos ser si aún no lo somos”