Estoy en un momento en que me encuentro bloqueada y me cuesta escribir. Pero rebuscando entre mis bocetos, encontré el que dá título a este post, y como ya está escrito, no hay parálisis que le impida existir, y en realidad no creo que deba dejarme influenciar tanto por lo que ciertas personas piensen así que sin poder retocarlo más allá de como estaba, a continuación sigue dicho post, que en realidad fue escrito hace 3 meses.

El erotismo, para mí, es crearte con mi voz cuando no estás, dibujar tu cara en mi mente como un signo propio de la belleza, marcar tus labios con un verso que se adapta a tu sonrisa y la recorre, mientras mis ojos se cierran para observar ese primer boceto de ti, y mis dedos junto a tu cabeza tropiezan con tu pelo invisible que se va apareciendo poco a poco en su color natural.
Suspiro al observar que comienzas a ser tú, y el aire de mi boca se encuentra con tu cuerpo y con un sol que ha salido no sé bien de dónde, dibujando tu silueta suavemente, como un brillo tenue que se aferra a tu piel. Mis manos, al percibirlo, persiguen con caricias a ese brillo, y tras cada sitio que pasan surge la presencia ya innegable de tu piel.
Tu pecho surge desnudo ante mí, y como si el rocío también pudiera descubrirnos, dos pequeñas gotas de agua reposan sobre mis senos, y tu boca se hace agua al contemplarlos, porque ahora, aunque tú no seas consciente, estás aquí, se ha hecho real tu presencia invisible y puedo hacerte el amor sin que lo sepas antes de atreverme a confesarte las pasiones que me asaltan portando tu nombre.

El erotismo es encontrarte y recordar mis ideas y mis sueños y no distinguir si han pasado o no, y revivirlos apoyado en la imagen de ti que mis ojos me dan, perdiéndome en tu mirada, y sintiendo que tu respiración marca la pauta de una nueva estrofa que empieza en ella y acaba clavada en mi alma al reprimirle salir a tu encuentro.

El erotismo es el silencio que surge de pronto cuando mi voz se apaga y mis labios buscan tus labios, y el sonido sólo vuelve en forma de un suspiro, tras el cual ya todo es distinto. Es acariciarte sólo con mi voz, hacer que un juego de palabras travieso sean mis dedos sobre tu piel, que sientas como mi piel roza tu piel con un chispazo eléctrico que no puedes atrapar, porque cada vez que tus manos persiguen los dedos juguetones de mi voz, las frases se amoldan y te esquivan, y tu mano se cierra sobre la nada al tiempo que esos dedos invisibles recorren otra parte de tu cuerpo, o quizás de tu alma, allí donde los dedos normales no han sabido nunca acariciar.