Qué será cruel destino
esta falta de caricias
ningún macho cual jumento
se remoja en mi elemento,
acaso un beso o piropo
y al menos vaya que pase
el tiempo sigue corriendo
y ni siquiera un decente alce
¿es que no hay macho decente
que me quiera consolar?
una noche encamada
y del asunto no hablo más.

Me pongo toda coqueta,
y entro a discotequear
cuando una mano salvadora
me hace presta voltear
pienso ¡habrá acción!
más fatal sorpresa del destino
“!Disculpa!” dice el enano
“me equivoqué de camino”
vete, infame cucaracha
que ignoras mi sonrisa presta
ándate agarrado de la mano
con esa fea adefesia.

Horas y más horas pasan
sin que deje de sudar
si al menos fuera con alguien
y no este calor animal.
Ya mis esperanzas lejos
la veo de concretar
cuando viene un guapete
dispuesto a la misión llevar,
ni diez minutos de coqueteo
y de la disco lo saco nomás
directo al depa me digo:
venga esta noche ¡a gritar!

Lo beso y lo apapacho
(sobre todo a su muñeco más)
no sea que se desanime
y diga hasta aquí nomás.
Apenas entramos al piso
nos comenzamos a desnudar
cuando se lanza un te quiero
y la noche comienza a fallar.
Que tanto hablas me digo,
deja ya de cotorrear
acá lo único importante
es que me tienes que dar
duro, fuerte y sin reparos
venga, nada de jugar
ni una manito traviesa ni una sonrisita más
que te agarro la pija entera
como la Lewinski en el oval
y te dejo más que cano
!te la voy a destrozar!

Deja por fin de hablar
y me renace la esperanza
cuando -no faltaba más-
se me atraca la garganta
al escuchar al malcriado
decirme juntito al oído
“cúmpleme una fantasía
imagina que soy bandido”.

Arruinada la noche entera
y sin ganas de jugar
lo echo al pasillo y
que se vista fuera nomás
ni grita, creo que llora
hasta que al final se va,
dejándome con un suspiro
que ya no se aguanta más:
“No hay caso, querida
cuando faltan machos sin par
recuerda que tienes diez dedos
y contigo juega nomás”.


Dedicado a todas aquellas que sufren noches de abstinencia.
Muchachos, no lo tomen personal, no son necesarias proposiciones.