Déjame provocarte,
deja que la locura nos atrape
y la pasión nos arrebate…
Que se enreden nuestros cuerpos.

Abandonemos tras la puerta
las dudas y los falsos prejuicios.
No quiero tener más miedos,
entreguémonos sin complejos.

Yo esta vez quiero tentarte,
mostrate la hembra ardiente
que arrebata tus pasiones
fiera indomable, inquieta y dulce.

Quiero sentir tus labios de fuego
devorando todas las ansias
de mis pechos satinados.
Quiero que tu hambre devore todo mi cuerpo.

Quiero desfallecer en tus brazos
al compas de tus caricias y tus besos.
¿Que nos importa el mañana
si sólo hoy te tengo aquí conmigo?

Déjame provocarte,
tentarte con una manzana envenenada,
lascivia inagotable,
del cual eres tú el dueño
en cuerpo y alma.