Mientras que muchos de nosotros nos esforzamos para ser honestos, veraces y directos, la raza humana no siempre dice la verdad. Esa es la verdad. A veces (¡oh!), mentimos. La mayoría de las veces, sin embargo, se trata de pequeñas mentiras, verdades a medias, cosas que se ocultan o hechos o palabras diseñadas para conseguir un fin o un beneficio. Otras veces, nuestras mentiras son un poco más grandes, digamos, por ejemplo, cuando el tema es el sexo o para conseguir un trabajo. Aquí hay una hoja de trucos de la falsedades que tienen más probabilidades de salir de la boca de nuestra pareja. Las mentiras son una patología compleja y las relaciones humanas llevan una intríseca relación con ellas.
Cualquier mentira es mala, y más, si son parte de tu día a día y daña nuestra vida laboral, familiar y de pareja. Checa ésta lista sobre las mentiras más comunes.


“He tenido [X] parejas sexuales.”

Tal vez redondea, tal vez no puede recordar, tal vez no le gustará tu reacción cuando conteste, tal vez te mienta. Cualquiera que sea el caso, más de unas pocas personas han mentido sobre la cantidad de parejas sexuales que han tenido. Tal vez tu pareja se siente cohibida. Tal vez su número de parejas sexuales es mayor que tu número, o viceversa. Si realmente deseas saber la respuesta a ésta pregunta, aborda el tema con honestidad y dí la verdad tú primero, y no reacciones de manera negativa si lo que recibes por respuesta el algo realmente incómodo para tí. Si no tienes la capacidad y madurez de aceptar la respuesta de tu pareja, mejor no preguntes. Puedes dañar irreversiblemente la confianza que hay en la relación.


“Eso fue genial.”

Los pulgares apuntando hacia nadie. En el caso del trabajo, no es bueno dormirse en tus laureles. Usa la motivación y las felicitaciones como un impulso para seguir haciendo las cosas bien y para no bajar tu desempeño; no hagas a un lado tampoco la crítica constructiva para no caer en actitudes mediocres que mermen tu labor.
En el caso del sexo, si no es bueno para tu pareja, es muy posible que no quiera comentarte nada negativo al respecto. Primero para no dañar tu ego y segundo, porque una sesión de mal sexo no es pretexto para iniciar una pelea. Si tu pareja se la pasa alabando tus habilidades, tómalo como lo que es: un cumplido. Pero un tip: la mejor manera de averiguar si es bueno tu desempeño en la cama confía en el lenguaje corporal de tu pareja, o preguntale directamente si hay algo que necesites mejorar. Si es tu pareja a la que siempre le dices que todo está genial cuando en realidad no lo es, díselo de manera sutil.


“Sólo es mi muy mejor amig@. Nada qué ver, ni cerca estuvimos.”

¿La causa número uno de las peleas en pareja? Hacer trampa. O, más específicamente, engañar a tu pareja con alguien más. No es fácil decirle a alguien cuando se ha metido la pata (y algo más), pero si ocultas a tu pareja que le has engañado, las consecuencias pueden ser brutales. Si tienes una relación estable y sana, no hay motivos para engañar a tu pareja. Nada justifica una infidelidad, así haya sido una sola vez o varias. Si no estás listo para involucrarte en una relación seria, mejor no la tengas; no demuestres tu inmadurez ni baja autoestima buscando cosas que NO necesitas.


“Yo peso [X]. kilos”

No todas las personas mienten sobre su peso, pero las que lo hacen, lo hacen para todo tipo de razones. Porque quieren a pesar menos, porque quieren pesar más, para conservar su empleo, para tener más amistades, para ligar, porque no están seguros si afectará tu percepción de ellas. Las personas y su peso son una misteriosa relación con la que es mejor no interferir. Si una persona te dice que pesa (X) kilos, aunque parezca lo contrario, toma su palabra. Evita conflictos.


“Claro, te doy mi número/correo electrónico, para que estemos en contacto.”

A veces, cuando estamos cara a cara con un hombre muy guapo pero insistente, o con una chica buenísima y viene el intercambio de número de telefóno celular o correo electrónico. Cuando realmente queremos, damos la información verídica, pero cuando no queremos una segunda cita es difícil decirle la verdad y responder un: “¿Sabes qué? Um, no.”
Cuántas veces no nos ha pasado que apuntamos muy entusiasmados el correo o el número y los datos no son verdaderos. Sean honestos y digan “No, gracias”, en vez de hacernos guardar una esperanza de una segunda cita. Muchas veces nos dejan en la incertidumbre y lo descubrimos de la peor manera: no nos regresan la llama, ni el correo electrónico. Ouch! Mejor digan la verdad si no quieren otra cita.


“¡Estaré list@ en un minuto!”

Prepárate para una espera de por lo menos 15 minutos cuando escuches ésta mentirota. Y aplica para hombres y mujeres, porque al menos a nosotras nos toma mucho tiempo crear nuestro look, sexy, femenino y sofisticado. A los hombres les pasa lo mismo, pero por dejarlo todo a lo último, ya que están jugando videojuegos, o están tuiteando o checando chismes en el facebook, encerando el auto; y por éso, a la mera hora, se bañan, se afeitan y se visten. Si nosotras los esperamos a los hombres, a ellos también les corresponde hacer lo mismo. Sea cual sea el caso, ármate de paciencia y espera.


“No sé”.

“No sé” (Ay ¡ajá!) Muchas veces cuando una persona nos dice: “No sé”, en realidad SI lo sabe pero o no quiere o no sabe cómo decirlo. Las mujeres son intuitivas y es en nuestros radares internos en los que nos apoyamos para discernir entre decir las cosas o no. Quizá la razón por la cuál decimos ésa mentirota de “no sé” es porque no creemos estar listos para decirlo.


“¡Eso estuvo delicioso!”

Sin distinguir género, no me importa cómo sabe lo que cocinaste. Si nos los comemos, ámanos por éso. Otra vez, guíate por el lenguaje corporal.


“Estoy bien.”

Ésta es al menos, la mentira que más a menudo las mujeres dicen a los hombres. ¡Somos seres emocionales! A veces, ¡nos enojamos! Tal vez sea porque nuestro horóscopo no ha sido benevolente con nosotras, porque se acerca nuestro periodo, por estrés ene el trabajo, tal vez sólo tenemos miedo, o nos sentimos inseguras. Depende de tí de averiguar, si quieres entrar en nuestro campo de minas o mantener una distancia segura. Por lo general, lo mejor es escuchar y hablarlo.


“¡Estaba en oferta!

Mentira sin distinción de género. Ésa blusa/videjuego/vestido/gadget/par de zapatos/Ipad/reloj/perfume NO estaba en descuento. Lidia con ello.

“Sólo me tomo una o dos cervezas y ya. No quiero embriagarme hoy”

Ay, ajá. Mentirota. Éso de hacerse de la boca chiquita, en el caso del alcohol no aplica.