El masaje erótico o masaje sexual, consiste en lel conocimiento del cuerpo de nuestra pareja con el fin de estimular las zonas erógenas e ir aumentando la excitación. Esta estimulación puede realizarse mediante caricias, besos, roces, presiones, amasamientos, etc.

Con los masajes eróticos conseguimos preparar nuestro cuerpo para el placer y la excitación. Relaja los músculos, disipa tensiones, calma los nervios, serena nuestra mente y olvidamos las preocupaciones, abandonándonos a las sensaciones placenteras que recorren nuestro cuerpo palmo a palmo.

Las manos del amante no sólo trasmiten bienestar físico, sino que derraman sobre nuestra piel, ternura, cariño, cuidado y deseo. En medio de este mar de sensaciones podemos aprender a relajarnos y sentir con todo nuestro cuerpo, olvidando por unos minutos el tradicional protagonismo genital de los encuentros sexuales.
El masaje erótico como parte de los preliminares y del juego sexual constituye un mundo de sensaciones de bienestar, ternura, intimidad, pasión y deseo sexual.

La técnica del masaje erótico requiere calma y buscar el momento apropiado, las prisas son el mayor enemigo. Lo ideal es disponer de un momento de tranquilidad. Hay que buscar un lugar adecuado, tranquilo y sin interrupciones.

El lugar elegido, debemos prepararlo con una temperatura adecuada, no tenga frío ni excesivo calor. La temperatura ideal son 25º C.

Podemos acomodar cómodamente a nuestra pareja, desnuda por completo, en una cama, en el sofá, o en el suelo encima de un edredón, o sobre una alfombra rodeados de cojines. Una luz tenue (las velas suelen aportar una luz agradable y sugerente), algo de música de fondo, un aroma agradable de incienso (o de los aceites que utilicemos), pueden ser el preámbulo ideal a nuestro masaje, haciendo que todos nuestros sentidos disfruten a la par del momento.
Aunque a otras parejas les estimula mucho más la improvisación y la espontaneidad, a los más romanticos les gustará ambientar la sala con velas, música de fondo, y haber preparado antes una deliciosa velada con una cena afrodisiaca.

En nuestro masaje sexual, podemos empezar a acariciar y masajear suavemente las estremidades, las manos, los pies, la cara, la cabeza, para poco a poco ir adentrándonos en la espalda, el cuello, los hombros, las piernas. El siguiente paso seá estimular los muslos, las ingles y los pechos. Por último los genitales. Sin embargo no hay un itinerario establecido sino que podemos variarlo según el momento, sobre todo hay que poner atención a las reacciones de nuestra pareja para saber si está resultando placentero.

Las sensibilidad del cuerpo varía en cada persona sin embargo hay zonas como el cuello y la nuca (parte posterior), los párpados, los hombros, las axilas, la cintura, los glúteos,l os pies y ambos lados del tórax, son muy sensibles a la estimulación bucal o manual.

Las zonas erógenas, o más sensibles debido a su abundante inervación son, la boca, el lóbulo inferior de la oreja, las mamas, los órganos genitales externos, el periné y el ano. Sin embargo en el masaje erótico se puede comenzar acariciando las sienes, la raíz del cabello, o masajeando simplemente el cabello, lo que produce un dulce placer tanto para el hombre como para la mujer. También podemos acariciar la parte anterior de la muñeca, los codos, la curva de la rodilla, etc El masaje practicado con sensualidad y sensibilidad puede ser una fuente realmente placentera, llena de erotismo y complicidad.

Pídele a tu pareja que se tumbe boca abajo, con la cabeza ladeada y los brazos semiflexionados a la altura de la cabeza. Cúbrele la parte de las nalgas con una toalla suave. Dile que se coloque cómodamente (si es necesario puedes poner un cojines bajo la flexura de las rodillas, los talones o la cabeza). Es importante que ambos estéincómodos. Tú puedes colocarte a su lado, de pie (si está en una cama alta), de rodillas sobre un cojín, sentado a su lado o sobre sus nalgas (siempre que tu peso corporal no sea molesto para la otra persona).

Yo les propongo éstos 10 pasos sencillos para el masaje erótico, que harán vibrar el cuerpo de nuestra pareja.

Ponle play:

Paso 1 Puedes comenzar colocando tus manos abiertas y relajadas en su espalda, ejerciendo una leve presión, tu mano izquierda a la altura del corazón y tu mano derecha en la columna justo donde comienza la zona lumbar (donde acaba la espalda). Permanecer unos minutos en esta posición facilita adentrarnos en un ambiente de calma, concentrándonos en la respiración tanto tuya como de tu pareja y en los latidos de su corazón.

Paso 2 Puedes comenzar el masaje propiamente dicho recorriendo su cuerpo con suaves caricias. Utiliza tanto las palmas de las manos como los dedos, y deslízalos suavemente, sin prisa. Recorre primero el cuello, para ir desplazándote hacia los hombros, recorre los los brazos, la espalda, las piernas y puedes bajar hasta en los pies. Luego puedes volver hacia arriba pasando otra vez por las mismas hasta llegar nuevamente al cuello.

Paso 3 Ejerciendo un poco más de presión masajea con las yemas de los dedos el cuero cabelludo. Coloca las manos una a cada lado de la cabeza, por detrás de las orejas. Ejerce una pequeña presión con las manos extendidas y los dedos semiflexionados. Puedes intruducir los dedos en el cabello y masajear la cabeza como si lavaras el pelo, pero siempre con movimientos lentos y ejerciendo presión con la yema de los dedos. Puedes ir desde la nuca hasta la frente.

Paso 4 Toma un poco de aceite aromático, aceite de almendras dulces, crema hidratante o loción de masaje, y ponlo en tus manos, frota las manos para calentar la sustancia en ellas y extiéndelo sobre la espalda de tu pareja. Para ello usa movimientos circulares con las palmas de las manos, a estos movimientos se les denomina fricciones. Los movimientos durante las fricciones deben ser vigorosos y algo más rápidos que los de los pasos anteriores.

Paso 5 Haz suaves deslizamientos a lo largo de la espalda, siguiendo el recorrido de la columna. Coloca las manos abiertas con los dedos juntos en paralelo, deslízalas hacia abajo ejerciendo una leve presión, ha estos movimientos se les llama planchados. Luego deslízalas nuevamente hacia arriba pero esta vez, ejerciendo la presión sólo con la base de la mano.

Paso 6 Una vez preparada la piel, vamos a llegar con nuestro masaje a un plano más profundo, los músculos. Para ello utilizaremos un movimiento o pase que se llama amasamiento. Consiste en tomar el músculo con la mano y soltarlo utilizando el dedo pulgar y el resto de la mano. Este movimiento recuerda al que realizan los panaderos al amasar el pan. Empezaremos por los hombros e iremos descendiendo por la espalda. Conseguiremos liberar las tensiones del cuerpo.

Paso 7 Acaricia levemente con las palmas de las manos el cuello la espalda y las extremidades.

Paso 8 Pídele a tu pareja que se coloque boca arriba.

Paso 9 Con las yemas de los dedos y mediante movimientos circulares masajea la cara: la frente las sienes, los pómulos, detrás de las orejas, los lóbulos de las orejas y la mandíbula. Haz lo mismo pero esta vez con los pulgares deteniéndote en presionar los puntos neurálgicos de la cara: Las sienes, El inicio de las cejas. Los pómulos ( a la altura justo de bajo de los ojos) Entre la nariz y los labios Entre los labios y la barbilla.

Paso 10 Repite el paso número 4, esta vez deteniéndote en el pecho de tu pareja. A partir de aquí deja paso a caricias más sensuales por debajo de la toalla a la altura de las caderas, puedes usar deslizamientos suaves pero firmes con movimientos circulares. Ves acercándote poco a poco a la zona genital. A partir de aquí puedes continuar con besos, caricias genitales, besos, roces etc. dejando que la sensualidad, la ternura y el erotismo sigan su camino. Es importante que durante el masaje erótico, disfrutemos de las sensaciones que nos ofrece tocar el cuerpo de nuestra pareja, explorando sus curvas, sus cambios de tensión, las formas, el contacto con la piel desnuda. Apreciando cada detalle y expresando toda tu lujuria.