Después de desvelar placenteras técnicas para dar un masaje vaginal, para estimular el clítoris e incluso juguetear, como nunca antes lo has hecho, con el pene de tu pareja, hoy, es el turno de prestar atención a esa zona misteriosa tan excitante como controvertida de la anatomía femenina.

A continuación nos adentramos al mundo de la estimulación del Punto G para descubrirte las más de 5 técnicas existentes para dar en el centro de la diana.

El misterio del Punto G femenino parece que se ha resuelto gracias a unos científicos italianos que dicen que se puede encontrar esta ruta al orgasmo femenino a través del ultrasonido.

El estudio, publicado en la revista estadounidense ‘Journal of Sexual Medicine’, resuelve el debate originado en los 80′ cuando el término Punto G empezó a utilizarse para explicar el orgasmo vaginal que algunas mujeres son capaces de alcanzar y otras no.

Muchas son las páginas que han hablado de esa ruta hacia el placer sin límites, pero pocas las que afirman o desmienten rumores acerca del Punto G. Para algunos, el llamado Punto G no está localizado en un lugar en concreto, sino que se trata de la zona (variable según cada mujer) en la que se tiene mayor sensibilidad.

La mejor manera de encontrar el ansiado Punto G es explorando la zona. Una vez estés en un punto de máxima excitación tu chico deberá introducirte el dedo índice y el dedo corazón acariciando la pared frontal de la vagina. Cuando la zona íntima esté hinchada, él deberá doblar los dedos cuidadosamente como si dijera “ven aquí” con ellos. Un consejo, para que sea más fácil encontrarlo ponte una almohada debajo del trasero.

La técnica de la Luna Creciente
Otra forma de estimular, por partida doble, el punto G con los dedos, es la técnica de la Luna Creciente. Para ponerla en práctica debes introducir el pulgar en la vagina mientras con la mano se cubre el clítoris y los dedos se posan en el monte de Venus. En esta posición hay que estimular el techo de la vagina y por tanto el punto G interno, el clítoris y la zona de la vejiga, es decir, el punto G externo.

Los juguetes sexuales pueden ser la clave para los que tienen poca maña como exploradores. Los juguetes aportan cualidades como la vibración, diferentes texturas, dureza, etc. y así estimulan más y, en caso de no encontrar al dichoso Punto, el placer estará asegurado porque propiciarán que otras zonas erógenas intensifiquen sus sensaciones. Los más habituales son los vibradores, aunque existen otro tipo de juguetes muy traviesos.

Pero, obviamente, el Punto G también puede alcanzarse sin necesidad de buscarlo conscientemente: hay posturas idóneas para estimularlo.

Algunas de las posiciones para dar con el famoso Punto G, son las siguientes:

El perrito
Conocida como ‘El perrito’, la postura del Furor Salvaje es una de las más prácticas para alcanzar el punto G y gozar de un orgasmo de película. En este caso, deberás ponerte a cuatro patas y dejar que tu chico te penetre desde atrás, adaptando su pene a la curvatura de tu vagina. Es un postura salvaje y muy pasional además de cómoda para tu chico que podrá acariciar el clítoris sin complicaciones a la vez que tú puedes juguetear con sus testículos.

La amazona
Esta es otra efectiva postura del Kamasutra para estimular con facilidad el punto G. aunque requiere cierto equilibrio, es ideal para innovar y añadir una dosis extra de aventura a tus encuentros sexuales. Para llevarla a cabo, el hombre es quien se estira boca arriba, con las piernas levemente abiertas y flexionadas hacia su pecho, mientras la mujer, en cuclillas se siente sobre el pene de su chico. Esta forma de cabalgar puede resultar de lo más placentera.

La acróbata
Otra forma de estimular el punto G es a través de la postura sexual del acróbata. Para ponerla en práctica se requiere una cierta flexibilidad en el caso de la mujer. Está muy recomendada para todos aquellos que les cuesta mantener el pene dentro de la vagina.
El acróbata resulta muy excitante para la mujer porque es quien controla el ritmo de penetración y también para el hombre que dispone de las manos libres para poder estimular otras zonas erógenas como los pechos o el clítoris de su chica. Si quieres excitarle aun más, puedes juguetear con el escroto de tu hombre.
Como sucede con otras posturas en las que la penetración se efectúa desde atrás, con la del acróbata, el punto G se estimula con éxito.

La sorpresa
Estimula el punto G con una postura sexual ideal para las parejas amantes del sexo salvaje. La postura sexual de la sorpresa limita la abertura de la vagina y provoca una sensación de estrechez cuyo resultado es de lo más placentero. A tu chico seguro que lo vuelve loco, pues el campo visual le resultará de lo más excitante ya que podrá ver cumplidas sus fantasías sexuales de dominación.
Por otro lado la sorpresa, permite una penetración muy profunda que garantiza una excelente estimulación de las paredes frontales de la vagina y el punto G.
Para llevarla a cabo tu chico de pie, te coge por detrás, tomándote por la cintura y te penetra. Mientras, tú, deberás ir inclinándote hacia delante apoyando tus manos en el suelo. Experimentarás un placer de alto voltaje gracias al limitado ángulo de abertura de la vagina y a la estimulación del clítoris.

El elefante
Uuuuffff… Otra postura sexual cuya penetración se hace desde atrás es la del elefante. Excelente manera de estimular las paredes frontales vaginales y el punto G. Y para añadir un extra y alcanzar el multiorgasmo, invita tu chico a deslizar su mano hacia abajo para masajear tu clítoris.
Para poner en práctica esta postura, túmbate boca abajo mientras tu chico se tumba encima de ti. Deja las piernas entre abiertas para facilitar la penetración.

La cuchara
Al punto G también puedes llegar desde la dulzura y el romanticismo con posturas sexuales como la de la cuchara en la que el contacto entre ambos es total. Esta postura del Kamasutra y una de las preferidas por las mujeres puede llevarte al orgasmo directa con la estimulación del punto G.
Para ponerla en práctica debéis tumbaros sobre un costado con las piernas plegadas en posición acurrucada hacia la misma dirección. Es ideal para las caricias, ya que tu chico tiene las manos libres para masajear los senos, acariciar el clítoris… y provocarte un multiorgasmo.

Mmm, qué rico. Si el Punto G existe o no, al menos es muy divertido el viaje para encontrarlo.
¡Felices Orgasmos!