Indefensa y caliente…
así me quieres hoy.
Veo el fuego en tus ojos
y la oscuridad que te envuelve.
Me retuerzo, esperas ver miedo
con las ataduras que sujetan mis muñecas
y juegas duro,
sufres en mi interior y
olvidas que yo conozco
al demonio que vive bajo tu piel.
Conozco tu rostro real, no me asustas.

Siento el sudor de tu piel sobre la mía,
tus caricias que ascienden
despacio pese a que la bestia exige
satisfacerse con rudeza.
Se estremecen los cuerpos
llenándose de miradas y gemidos.
Palabras calladas que flotan
entre nosotros mientras sigues
abriéndote paso sin resistencia dentro de mi.

Quieres una lucha,
una batalla de caracteres
que arrancaran chispas
con un estruendo tal, que el fin
del mundo semejara.
Podríamos competir el uno contra el otro
hasta que no quedara más que cenizas
no te das cuenta que lo único
que hace funcionar el engranaje
es cuando somos uno solo
sin malicias, sin pugnas ni temores.

Hoy seré un juguete en tus manos
y tú te saciarás,
seremos el fuego de la lujuria
que se consume como tu propio tormento
del que mañana recogeré los pedazos
mientras te alejas de nuevo
a tus sombras de fría indiferencia
más yo sabré la verdad
del hombre que yace en ésa piel morena.

Puedes desaparecer de mi vida pero no de mis recuerdos ni de mis pensamientos…